A veces las ideas más alocadas obtienen los resultados más sorprendentes. Es la naturaleza del emprendedor, del que se atreve a explorar caminos que, para el común de los mortales, son poco menos que una quimera o una excentricidad. Y son tremendamente valiosos en un sector como las energías verdes, necesitado de impulso, buenas ideas y proyectos que funcionen. 

Uno de los últimos en llamar la atención ha sido el protagonizado por una empresa suiza que, lejos de colocar paneles solares a ras de suelo, ha decidido instalarlos en lo alto de las montañas, a más de 2.500 metros de altura. La idea ha sido todo un éxito. 

Con esta inusual apuesta, la empresa ha resuelto tres problemas que afectaban a los ciudadanos suizos. En los valles alpinos, cuando los paneles solares se instalan a ras de suelo se encuentran con un enemigo: la niebla. Y no es un problema pasajero, puede quedarse asentada en las zonas bajas durante semanas. 

Al situar los paneles en lo alto de las montañas, el problema se disipa. La niebla queda por debajo, en los valles, y la nieve y el frío, por el contrario, se convierten en grandes aliados para la generación de energía.  El frío, lejos de reducir el rendimiento, ayuda: los paneles solares funcionan de forma más eficiente cuando no están sobrecalentados. Y la nieve actúa como un espejo gigante, reflejando luz adicional hacia los paneles desde abajo, lo que puede disparar la producción. 

paneles solares

Esto ha hecho que esta planta resuelva uno de los principales problemas del país helvético, la generación de energía en invierno. De hecho, llega a producir hasta tres veces más energía que una planta similar en zonas de baja altitud durante los meses de febrero y marzo. 

La limpieza de las placas 

Hay una última gran ventaja en este planteamiento: la nieve se encarga de limpiar las placas solares. Al ser una superficie inclinada, la nieve se desliza sola sin necesidad de limpieza manual. Y esto no es solo una anécdota: la suciedad en las placas solares puede reducir el rendimiento de una planta en más de un 50%, y las limpiezas son muy costosas.    

En concreto, limpiar una planta solar cuesta entre 1.000 y 2.500 € por megavatio. En plantas de 100 MW, cada limpieza puede costar más de 100.000 €. Si limpias más de la cuenta, gastas de más; si limpias menos, pierdes energía. Hay que encontrar el equilibrio perfecto, y no siempre es sencillo. 

A ello se dedica precisamente Enlighten, uno de los proyectos participantes en el programa de aceleración impulsado por Æver, que recientemente ha vuelto a anunciar otra convocatoria de ayudas.  

limpieza paneles solares

Enlighten combina una solución de hardware que se instala en las plantas solares con una plataforma en la nube. El sistema mide de forma continua las pérdidas de rendimiento causadas por la suciedad en los paneles solares. Gracias a esos datos, analiza el comportamiento de una planta solar, se anticipa a las caídas de rendimiento y -lo más importante- optimiza la frecuencia y localización de las limpiezas. No se trata de limpiar por calendario, sino de limpiar solo dónde y cuándo sea necesario.   

El futuro de la energía solar 

No cabe duda de que la energía solar y las plantas fotovoltaicas se van a convertir en un actor imprescindible de nuestra sociedad. El reto hoy no es solo instalarlas, sino conseguir obtener de ellas el máximo beneficio. Austria, Italia y otros países siguen de cerca el ejemplo suizo y planean ya instalaciones similares. 

Sea con soluciones tan imaginativas como la desarrollada por Alpinsolar, o tan eficaces como la propuesta por Enlighten, la proliferación de soluciones enfocadas a maximizar el aporte de la energía solar ya está en marcha. Es el momento de elegir las herramientas adecuadas.