Marpel es una startup que aspira a cambiar las reglas del juego en el ámbito de la energía doméstica. Su fundador, José María Fraile Sánchez, trabaja en el desarrollo de un electrodoméstico capaz de generar energía limpia para abastecer por completo un hogar, especialmente en entornos urbanos donde la autosuficiencia energética sigue siendo un reto pendiente.  

En esta entrevista, Fraile explica cómo funciona esta tecnología disruptiva, qué ahorro puede suponer para las familias, su impacto medioambiental, el papel clave de Æver en el proyecto y los desafíos a los que se enfrenta la compañía en su camino hacia el mercado. 

Marpel está desarrollando un producto muy innovador. ¿En qué consiste exactamente? 

Marpel es un electrodoméstico generador de energía limpia para autoconsumo doméstico. Tiene un tamaño similar al de una lavadora o un lavavajillas y su función es abastecer energéticamente a toda la vivienda. Aspira aire, lo somete a un proceso de centrifugado basado en principios de física e ingeniería y, a partir de ahí, genera la energía necesaria en el momento en que el hogar la demanda. 

electrodoméstico Marpel

¿Cómo se integra en una vivienda convencional? 

Es un sistema plug and play. Se conecta directamente al cuadro eléctrico del hogar y empieza a funcionar de forma automática. No requiere obras, ni espacio exterior, ni infraestructuras adicionales, a diferencia de otras soluciones como placas solares o aerogeneradores. 

¿A qué tipo de usuario va dirigido principalmente? 

Está pensado sobre todo para hogares urbanos, que hasta ahora han estado prácticamente excluidos de la autosuficiencia energética. Personas que viven en pisos y no pueden instalar placas solares o sistemas renovables tradicionales, pero que quieren consumir energía limpia y dejar de depender de terceros. 

¿Qué ahorro económico puede suponer para una familia media? 

El objetivo es eliminar la factura eléctrica. En España, un hogar medio paga alrededor de 65 euros mensuales. Nuestro electrodoméstico tendrá una vida útil superior a los 20 años y estimamos que la inversión se amortizará entre cinco y ocho años. A partir de ahí, el usuario dispondrá de energía gratuita durante más de una década. 

Una duración de 20 años es algo que ya no se ve hoy en día en ningún dispositivo tecnológico. Esto va en contra de la obsolescencia programada… 

Efectivamente. Nosotros queremos ofrecer una solución prácticamente definitiva. Sabemos que durante 20 años el sistema completo puede funcionar perfectamente 

¿Cuál será el precio aproximado y cuándo llegará al mercado? 

El precio de salida que estamos manejando ronda los 6.600 euros, incluyendo garantías, reposición y conectividad. Actualmente estamos en fase de prototipado y validación técnica en Burgos. Una vez superada esta fase y certificada la tecnología, avanzaremos hacia el producto mínimo viable y su fabricación. 

Desde el punto de vista medioambiental, ¿qué beneficios aporta Marpel? 

Es un sistema sin impacto sobre fauna, flora ni emisiones de carbono durante su uso. Además, está diseñado bajo criterios de economía circular: utilizamos materiales nobles y reciclables, como metales,que pueden reutilizarse al final de la vida útil del aparato. No solo es sostenible en su funcionamiento, sino también en su fabricación y retirada. 

¿Qué papel está jugando la aceleradora Aever en el desarrollo del proyecto? 

Ha sido clave. Aever nos ha aportado acompañamiento estratégico, conexión con el tejido industrial, apoyo técnico y acceso a un ecosistema muy potente. Nos ha permitido avanzar más rápido y con mayor solidez en una fase crítica del proyecto. 

José María Fraile Sánchez

Eres asturiano y resides en Canarias, pero estás desarrollando este proyecto en Castilla y León. ¿Qué fortalezas tiene esta región para emprender en energías verdes? 

Su capacidad industrial, el talento técnico y la experiencia en energías renovables. En nuestro caso, Burgos nos ha sorprendido muy positivamente por su infraestructura, su red de colaboradores y la facilidad para desarrollar un proyecto innovador y disruptivo como el nuestro. 

¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta Marpel? 

El mayor desafío es la desconfianza inicial. Nuestra tecnología rompe con esquemas muy asentados y eso genera escepticismo. Por eso, el reto clave es contar con un prototipo físico, tangible y demostrable, que cualquier persona pueda ver y tocar. Esa validación será el punto de inflexión para atraer inversión y acelerar la llegada al mercado.