Las baterías permiten a las industrias libertad y flexibilidad para ser dueñas de su propio consumo, según expertos 

Nos enfrentamos a un cambio de modelo en España. Venimos de un sistema de generación centralizada de energía, copado por cinco grandes empresas, a otro donde se han incorporado con fuerza nuevas complejidades como la electrificación de procesos industriales o el gran protagonismo de las renovables, y donde el consumidor no solo recibe, sino que también puede generar e incluso compartir energía. 

Un modelo que, en opinión de Mario Albarrán Mendoza, director comercial de Norsol Energía Solar, “es más abierto y participativo” y “mejora la competitividad”. Y donde para responder los nuevos desafíos ganan protagonismo las baterías inteligentes, una solución que permite a las industrias libertad y flexibilidad para ser dueñas de su propio consumo. 

Estas fueron algunas de las principales conclusiones aportadas durante la última jornada de NeXworking organizada por Æver bajo el título “Baterías industriales inteligentes: nuevas estrategias de gestión energética con impacto en la cuenta de resultados”, donde diferentes expertos analizaron las ventajas competitivas de esta tecnología. 

En su exposición inicial, Mario Albarrán explicó que el momento actual se caracteriza por una gran volatilidad de los precios de la energía en términos diarios y una necesidad de ajuste para gestionar este modelo más complejo, que encarece el precio de la energía. 

Norsol energía

Ello se traduce en seis consecuencias para los consumidores: inestabilidad en el contexto energético derivada de la geopolítica; precios volátiles en el mismo día; penalización por el exceso de producción de energía en algunas áreas por deficiencias en la red de transporte; inestabilidades y microcortes en otras áreas; excedentes generados por la energía fotovoltaica que son desaprovechados; y oportunidades en mercados secundarios y casi desconocidos hasta ahora como el mecanismo SRAD. 

Una situación que, en opinión de los expertos participantes en el NeXworking, hace más relevante que nunca la utilización de baterías industriales inteligentes. El director comercial de Norsol explicó que, en pocos años, las baterías han pasado de ser “cajas tontas donde entraban y salían KW/h” a una solución donde los EMS -el sistema de software y control de las baterías- gestionan cómo, cuándo y por qué deben cargar, descargar o interactúar con la red eléctrica y con los consumos de una empresa. 

“Las baterías inteligentes -explicó- conocen nuestros hábitos de consumo. Y aprenden continuamente de ellos. También acceden a nuestra instalación solar de autoconsumo y tienen un elemento predictivo para intuir nuestra generación fotovoltaica. Y conocen el mercado de precios. Con esos tres elementos pueden tomar decisiones”.  

“Este sistema nos permite comprar energía en las horas con el precio más barato y utilizarla en las horas donde está más cara”, dijo Albarrán , quien lo ilustró con ejemplos como el Ayuntamiento de León, donde solo un 15% de la energía consumida depende de la red eléctrica convencional y el 85% proviene del autoconsumo.  

Bienvenidos al cambio 

Esta visión positiva fue compartida por sus compañeros de debate en la mesa redonda que, moderada por Laura Ortega, responsable de sostenibilidad de Æver, dio continuidad a la jornada de NeXworking. “La batería es la solución perfecta para seguir apostando por las energías renovables. Es el amortiguador que garantiza que las energías verdes serán una solución”, dijo Alberto Alonso Cantalapiedra, CEO de SECS. 

“La fotovoltaica se ha desarrollado mucho en los últimos años y la evolución lógica es el acompañamiento de la batería”, destacó Ramón Ugarte Oalechea, director comercial Litio ion de Cegasa. En esta línea, incidió también en la importancia del precio como factor clave para su adopción por parte de las empresas. “China ha jugado un papel clave como fabricante. Se ha conseguido una reducción de coste brutal”, dijo. 

Batería industrial inteligente

Para Mario Albarrán, también presente en este segundo debate, la fotovoltaica primero y la batería después, han dado “dos mordiscos a la factura de la luz”, pero subrayó que la batería debe ser entendida como un “elemento de seguridad” y no solo de rentabilidad.  

Fernando Ruiz Montesinos, responsable comercial de Ignis, coincidió en esta visión. A su juicio, las baterías de almacenamiento inteligentes cubren sistemas de backup que permiten hacer resiliente a cualquier tipo de problema. Además, apuntó su valor para participar en el mecanismo SRAD, que convierte la flexibilidad aportada por las baterías en un activo económico. 

“Las industrias pueden ser más autónomas si quieren, van a depender menos de la red y tener más control sobre los precios”, dijo Ruiz, quien apuntó también que el ritmo regulatorio desde Europa “está impulsando el autoconsumo”, algo que, remarcó, “va a consolidar a la batería”. 

Alonso, que también reclamó una mayor estandarización europea a nivel normativo, destacó también la gran oportunidad que puede suponer para España la adopción masiva de este tipo de tecnologías, complementarias de las energías renovables. “Podemos convertirnos en la Arabia del sol”, dijo.