Un motor hidráulico que reutiliza más del 90% de su fluido en cada ciclo, reduce nueve veces la potencia de bombeo y ofrece –en su versión con dos cilindros- la mitad de potencia que un aerogenerador de los más potentes que podamos ver en la carretera.
Así es el sistema desarrollado por Notatus, un modelo construido entre Ávila y Burgos que aspira a ganar el máximo galardón mundial en ingeniería, el Queen Elizabeth Prize for Engineering (QEPrize), dotado con 500.000 libras. Su creador, Rafael Serrano, sostiene que esta tecnología puede suponer un punto de inflexión en eficiencia energética y generación distribuida.
¿En qué consiste el motor de Notatus?
Es un motor hidráulico retroalimentado que no utiliza combustión. A diferencia de un motor tradicional, el fluido no cambia de estado y se reutiliza en cada ciclo. El prototipo actual entrega 500 kW brutos y alrededor de 400 kW útiles.
¿Qué problema resuelve exactamente el Motor Notatus?
Atacamos la raíz del sistema hidráulico tradicional: el caudal. En un cilindro estándar, todo el volumen debe renovarse en cada ciclo. Nosotros reutilizamos el 91,6% del fluido. Solo necesitamos aportar un 8,4% nuevo. Eso reduce drásticamente la potencia de la bomba sin reducir la fuerza útil.
¿Cómo lo consiguen?
Mediante tres métodos de ahorro combinados. Primero, la cavidad cónica: un cono recto requiere un tercio del volumen de un cilindro equivalente para generar la misma fuerza (Principio de Pascal). Segundo, la retención permanente de fluido en huecos perimetrales creados entre segmentos telescópicos al retraerse; ese fluido nunca se evacúa. Tercero, un émbolo fijo interno que ocupa volumen estructuralmente y actúa como “pistón líquido virtual”, evitando que ese espacio deba llenarse en cada ciclo.

Cuando hablas de tu proyecto algunos piensan que se trata de “motor perpetuo”. ¿Qué hay de cierto?
Nada. No hay creación de energía, sino ahorro de fluido. La fuerza depende de presión y superficie, no del volumen desplazado. Reducimos caudal, no presión. La bomba es 9,16 veces menos potente porque mueve menos fluido, no porque el sistema entregue menos trabajo. Se conserva la energía; se elimina desperdicio.
¿Qué datos de rendimiento manejan?
El prototipo a escala real está construido al 95% en un taller cercano a Burgos. Genera entre 400 y 500 kW útiles. Es un sistema anaeróbico —no requiere combustión ni oxígeno— y su comportamiento es prácticamente adiabático, con variaciones térmicas inferiores a 1 °C.
¿Qué impacto tendría su aplicación industrial?
Permitiría generación distribuida, maquinaria más eficiente, aviación eléctrica con mayor autonomía y reducción estructural de costes energéticos.
Se puede aplicar a la movilidad eléctrica —coches híbridos, drones o aviación—, industria y agricultura intensiva. Por ejemplo, permitiría recargar baterías en marcha o abastecer instalaciones agrícolas con generación continua.
¿En qué fase se encuentra el desarrollo? ¿Cuándo llegará al mercado y cuál será su precio?
Hemos probado todos los componentes a baja presión con éxito. La patente española está concedida y existe solicitud internacional PCT con informe favorable de novedad.
Prevemos finalizar el desarrollo técnico este año y abrir ronda de inversión en 2026 tras validación universitaria. Hemos recibido una invitación para presentar el proyecto en la Universidad Purdue, en Indiana (EE.UU.) en septiembre de este mismo año.
El coste dependerá de la potencia instalada, pero el ahorro energético compensará la inversión inicial.

¿Qué beneficios medioambientales ofrece?
No hay emisiones, porque no hay combustión. Además, es un sistema prácticamente adiabático, con pérdidas térmicas mínimas. Reduce dependencia de combustibles fósiles y puede instalarse sin grandes infraestructuras.
¿Qué aporta la aceleradora a un proyecto así una aceleradora como Aever?
Nos facilita acompañamiento estratégico y acceso a inversores, algo clave para escalar un proyecto disruptivo.
¿Qué fortalezas tiene Castilla y León en el área de las energías verdes?
Cuenta con suelo, talento técnico y una elevada producción de energías renovables. La utilización de este motor puede impulsar la industria de la región y multiplicar la eficacia de la agricultura en zonas despobladas.
Con validación independiente y financiación, Notatus busca convertir una innovación gestada en la España interior en un referente global de ingeniería sostenible.
El reto ahora no es demostrar el principio físico —ya validado en diseño y protegido por patente— sino culminar las pruebas finales y asegurar un socio industrial que permita escalar una tecnología que, de confirmarse en campo, podría alterar el paradigma hidráulico global.


